El Templo de Debod
Templo Debod Madrid

Cuenta la leyenda que un misterioso gato negro se acerca todas las noches al templo de Debod, y a modo de guardián, ronda por los alrededores y el interior del templo en actitud de vigilancia. Hay quien dice que es el alma encarnada de un antiguo sacerdote de la gran Madre egipcia Isis. Diosa suprema de la tierra de los faraones tras cuyo velo, la tradición esotérica nos ha indicado que se encontraría el secreto de la Inmortalidad.  Gatos Negros, Diosas Madre, mitologías egipcias… Lo importante es que el templo de Debod no es un edificio cualquiera, es un portal que puede llevarnos a las entrañas del misterio que habita en Madrid…

En un pequeño cerro, llamado en otra época Montaña del Principe Pío, con maravillosas vistas desde las que ver atardecer, de nuevo lo insólito nos asalta, y nos encontramos las formas siempre evocadoras del Antiguo Egipto…

El templo de Debod se encuentra en un lugar de Madrid en el que la muerte ha hecho acto de presencia con reiteración. Aquí estuvo ubicado antaño el cuartel de la Montaña, donde feroces luchas se desataron durante la Guerra Civil. Y algo  más de un siglo antes, este fue el escenario de los cruentos fusilamientos del 2 de Mayo, con los que estalló definitivamente la Guerra de la Independencia.

El estrepitoso ruido de la batalla y los agónicos gritos de los fusilados, contrastan sobremanera con la mágica serenidad que exhala el Templo de Debod.

De una antigüedad de 2200 años, este Templo fue dedicado a Amón-Ra e Isis, y traído desde la lejana tierra de los faraones piedra a piedra.

El misterio y la magia parece que anidan en este lugar en el que viejos arquetipos despiertan de nuevo a la conciencia…

Las apariciones de ese gato negro que rondaría el templo, nos hablan de lo arcano y la brujería pues en la Edad Media europea, se creía que los gatos negros eran brujas transformadas, por lo que se los perseguía para matarlos. Se dice incluso que la peste tuvo su espectacular expansión porque no había gatos para acabar con las ratas portadoras de la enfermedad.

En Egipto, por el contrario, el gato era un animal sagrado. Matar uno era castigado con la muerte. Cuando fallecía el animal era embalsamado y los dueños se afeitaban las cejas en señal de duelo.

Así mismo los celtas pensaban que los ojos de los gatos, constituían entradas al reino de las hadas… 

El templo de Debod, llegó hasta España gracias a un decreto de 1968 por el que el presidente Nasser, lo cedió a nuestro país en agradecimiento por nuestra ayuda en la campaña organizada por la Unesco para salvar los templos de Nubia que iban a ser anegados por la impresionante presa de Assuán.

Se trajo a Madrid pieza a pieza en 1970, dotándole de una orientación solar análoga a la que propiamente tenía el templo en Egipto.

Debemos saber que “Debod” en lengua egipcia significa “el Templo”, y que éste que tenemos frente a nosotros, estuvo consagrado a la gran diosa Madre del mundo Egipcio: Isis y fue una de las paradas esenciales en la antigua ruta de peregrinación camino del santuario de la diosa en la isla de Filé.

Según la tradición egipcia, Isis, habría sentido los dolores del parto que anunciaban el nacimiento de Horus en este templo de Debod.

Pero detengámonos en esta imagen de Gran Diosa Egipcia, Isis, Diosa negra como el limo negro del Nilo, señora de la fertilidad, madre del vengador Horus, y ama de la Magia y lo Oculto… Esta divinidad no sería sino otra más de las encarnaciones de la antigua Gran Madre del mundo prehistórico, la misma que se encarnó en la diosa Cibeles y a la que ya hemos hecho referencia en este blog.  

Es significativo que en la tierra de Nubia, de donde procede nuestro templo, el culto a Isis se mantuviera vivo durante siglos sobreviviendo tanto a la cristianización como al Islam.  Cargando dicha región con un halo de Misterio.

Quizás lo mismo ocurra en Madrid, donde entre Cibeles e Isis y el Templo de Debod, la capital de España queda como enmarcada por dos símbolos de lejana y honda trascendencia. Símbolos de ese universo encantado y mágico que podemos recorrer a través de leyendas, lugares, plazas y edificios de nuestra ciudad, para los que la mirada misteriosa de Cibeles y el recuerdo de la oscura Isis, no son sino pistas de ese umbral nunca del todo sellado que guarda la maravilla… 

¿Dónde está el templo de Debod?

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