Madrid y la Diosa Cibeles
Diosa Cibeles

Madrid encierra una enorme contradicción: por un lado, es una moderna y efervescente capital europea; por otro, la antigua diosa Cibeles, la gran madre mitológica del arcaico mundo mediterráneo, se ha convertido en símbolo de la ciudad…

Detengámonos por un instante en esta curiosa paradoja. Observemos así la estatua de la diosa… Majestuosa y Solemne… Subida a un carro tirado por Leones, coronada como reina, mientras las aguas parecen fluir en torno suyo como si la fuente que adorna con su figura, no fuera sino un manantial que a su sola presencia emerge.

Dirijamos nuestra atención a todo lo que rodea a la mítica diosa: el edificio de correos -sede actual de la alcaldía de Madrid; el Banco de España, la Casa América o Palacio de Linares y el Palacio de Buenavista, cuartel general del Ejército. Y claro está, los coches, los semáforos, la gente, las prisas… la frenética vida de nuestro tiempo… Todos ellos elementos que podrían distraer nuestra atención y hacernos olvidar quien reina realmente aquí, impasible frente a la Modernidad…

Y es que la diosa Cibeles, antes de constituirse en símbolo de la ciudad de Madrid ha sido una de las grandes diosas de la Humanidad, la Gran Madre, engendradora del misterio de la vida.

La construcción de La Cibeles

La fuente de Cibeles se terminó de construir en 1782; en pleno apogeo de los ideales Ilustrados del siglo de las Luces. Eran tiempos de renovación ideológica en la que los códigos estéticos viraban hacia el neoclasicismo.

Las grandes capitales europeas competían en una alocada carrera de modernidad y a la llegada del alumbrado público o el adoquinado de las calles, le acompañaba el embellecimiento de las ciudades con emblemáticas esculturas y majestuosas puertas. En Madrid, la Cibeles, Neptuno o la Puerta de Alcalá, configurarán ese universo estético de la Ilustración que, llegada de la mano del rey Carlos III, anunciará la entrada de España en una nueva fase histórica.

Para realizar el conjunto escultórico, Diseñado por Ventura Rodríguez fueron cincelados cerca de diez mil kilos de mármol y piedra. No deja de resultar paradójico que los ideales de racionalismo y ciencia que exhibe la Ilustración a través de esta bella estatua, sean encarnados por aquella que es símbolo de un mundo preternatural y telúrico del que la razón, poca cuenta puede dar…

Cibeles Madrid

Y es que en Cibeles, tenemos a la gran diosa madre de los tiempos prehistóricos, símbolo de temibles fuerzas de la naturaleza que desbordan a la criatura humana, principio cósmico femenino en cuyo seno se reproducen inagotables los infinitos ciclos de vida y muerte.

No en vano ella es la sucesora de las Grandes Diosas Madre del Mediterráneo: Gea, Deméter, Rea o la egipcia Isis, figuras siempre asociadas a la idea de un poder temible y misterioso. El poder de la Diosa del Mundo Oculto que subyace secreto, bajo nuestros pies.

La Modernidad sigue pasando apresurada junto a Cibeles, cuya mirada pétrea contempla con la indiferencia de los dioses, la pequeñez de la vida humana.

Ella sabe que nosotros, muchas veces, nos hemos postrado temerosos a sus pies. Ella recuerda cómo  se castraban sus sacerdotes en delirantes ceremonias, donde se manifestaba su adoración por la Gran Diosa Madre…

El hombre moderno vive en un sueño profundo del que tiene miedo de despertar. Un sueño en el que es señor de la realidad, dueño del mundo.

Cibeles nos arranca de ese sueño, nos devuelve a nuestra condición de niños primigenios, frágiles criaturas que observan con maravillado espanto el poder de los espíritus del Mundo.

Te proponemos que la Gran Diosa guíe tus pasos por Madrid y te muestre la realidad oculta de la capital de España. Pues quizás este Madrid moderno no es el auténtico Madrid y el misterio no ha sido todavía desterrado para siempre de este lugar…

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