Ruta 5: Callejeando por El Capricho (Madrid)

    Fecha: 17 de noviembre
    Lugar de encuentro: En la puerta del Parque
    Hora de encuentro: 11,50 de la mañana
    Duración del recorrido: Dos horas aproximadamente
    Guía: Jesus Callejo
    Precio: 13 euros

Reserva este viajeA las afueras de Madrid, en la Alameda de Osuna, hay un parque que pocos madrileños conocen y que apenas visitan. Bueno, al menos hasta hace unos años porque la cosa se va a animándose gracias a la promoción que últimamente se está haciendo de sus encantos, sus misterios y los “caprichos” que la duquesa de Osuna diseminó a su antojo por esas 14 hectáreas que tiene actualmente el Parque.

El Capricho. Casa la ViejaEl Capricho. Casa la Vieja.

Hace poco nos juntamos 40 personas y juntos recorrimos los entresijos del parque. Siendo un servidor el guía de turno, más bien “callejeamos” para ver el palacio neoclásico, un laberinto hecho de setos para jugar a perderse, un campo de duelo con dos estatuas que se llaman “los enfrentados” y que marca la distancia para jugar a dispararse. También vimos un Abejero donde las damas y amigas de la duquesa tomaban el té o el chocolate caliente mientras veían, protegidas detrás de un cristal, a las afanosas abejas construir sus panales de miel con sus 80 colmenas.

Ruta por El Capricho con Jesús Callejo

También vimos la llamada Casa de la Vieja construida en piedra y decorada con la técnica del trampantojo donde las estanterías y los alimentos estaban pintados. Allí jugaban a ser pobres, a ser labriegos, para sentir lo que el pueblo llano sentiría viviendo en esos habitáculos tan humildes, que incluso tenía su huerto al lado lleno de hortalizas y lechugas. Y la duquesa, tan caprichosa ella, hizo colocar a unos autómatas para que diera más realismo a la escena, representando a un matrimonio de labriegos. El fortín lo construyó para que los niños jugaran a la guerra, con sus cañones de bronce, una garita y un maniquí autómata vestido de soldado de los tercios de Flandes y un foso de agua alrededor para que no le faltara de nada. Por no hablar de su búnker o de su embarcadero, sus paseos en góndola hasta llegar al casino de baile y darse unos buenos atracones con delicatessen que preparaban sus mejores chefs. Y la ermita con su ermitaño fray Arsenio. Y más cosas… En definitiva, un paseo delicioso que sin duda repetiremos.

Parque El Capricho.